

La Piazza San Pietro (Plaza de San Pedro) es un espacio monumental y amplísimo desde donde, cada domingo, los fieles escuchan misa a través de la voz del Papa que, cuando no está de viaje, es el encargado de oficiar la misa desde la ventana de sus aposentos personales. La plaza se ha convertido en la meca de la mayoría de los cristianos y hasta aquí llegan creyentes católicos y turistas por igual ya que, aparte del significado religioso, en el Vaticano se conservan espectaculares obras de arte.
La plaza se construyó entre 1656 y 1667 por obra de Bernini y por encargo del Papa Alejandro VII. Está trazada en forma de elipse, y sobre su estructura hay diferentes versiones. Algunos estudiosos aseguran que sus dos alas semicirculares representan "los brazos abiertos de la Iglesia”a la hora de recibir a todos sus visitantes. Otros, en cambio, creen que el diseño de la plaza es el símbolo del Pontífice con los brazos abiertos y coronado con la tiara que sería la gran cúpula de la basílica.
Aparte de estas versiones, lo que no admite discusiones es el que el requisito del Papa para su construcción fue que todos los asistentes en la plaza pudieran ver perfectamente las estancias del Papa desde cualquier lugar, probablemente pensando ya en que éste sería el punto desde el que se oficiarían las misas y los discursos papales.
Las dos fuentes que hay en la plaza son obra de Maderno y della Fontana y el obelisco egipcio que se haya en el centro fue traído desde Heliópolis por Sixto V y colocado en la plaza en septiembre de 1585. Toda la elipse de la plaza está rodeada de una espectacular columnata coronada por las estatuas de los santos que la protegen. La plaza está presidida por la gran fachada de la basílica y sobre ella, la espectacular cúpula que construyó Miguel Ángel.
Fotos: Atelier y APT di Roma